Descripción:
El malestar en la cultura es un ensayo de Sigmund Freud
publicado en 1930. Este trabajo, en conjunto con Psicología de las masas y
análisis del yo que había escrito en 1921, se reconoce entre las obras más
relevantes de Freud en el área de la psicología social y se considera uno de
los textos críticos más influyentes del siglo XX en ciencias sociales.
El tema principal de la obra es el irremediable antagonismo
existente entre las exigencias pulsionales y las restricciones impuestas por la
cultura. Es decir, una contradicción entre la cultura y las pulsiones donde
rige lo siguiente: mientras la cultura intenta instaurar unidades sociales cada
vez mayores, restringe para ello el despliegue y la satisfacción de las
pulsiones sexuales y agresivas, transformando una parte de la pulsión agresiva
en sentimiento de culpa. Por eso, la cultura genera insatisfacción y
sufrimiento. Cuanto más se desarrolla la cultura, más crece el malestar.
Por eso, también se puede afirmar que el tema central del
Malestar en la cultura es la culpa.
Este planteamiento no resulta novedoso en Freud, habida
cuenta de su enfoque en sus primeros escritos psicológicos. En esta obra, sin
embargo, Freud evalúa más claramente el papel cumplido en estas restricciones
por las influencias interiores y exteriores, sus efectos recíprocos, la
hipótesis del superyó, y la indagación y elucidación de la naturaleza del
sentimiento de culpa.
En la segunda parte una de las principales cuestiones
tratadas va a ser la de la pulsión de destrucción, que se explaya en su sexto
capítulo, en el que Freud desarrolla con mayor amplitud su concepto de libido,
argumentando que debe separarse en dos instintos distintos: el instinto-objeto
del “eros” y el instinto-ego del “thanatos” (muerte en griego). Este concepto
nuevo se refiere, en efecto, a la ya citada pulsión de muerte o destrucción en
el ser humano, o tendencia innata al regreso a lo inorgánico, y su desarrollo
tiene en realidad una larga historia en los escritos de Freud, incluyendo sus
investigaciones sobre el narcisismo y el sadomasoquismo. Freud admite que puede
ser difícil aceptar su visión de la naturaleza humana como predispuesta a la
muerte y la destrucción, pero razona que la supresión de este instinto es la
verdadera causa de la necesidad de restricciones de la civilización. La vida y
la civilización, entonces, nacen y se desarrollan a partir de una eterna lucha
entre estas dos fuerzas interpersonales de amor y odio.
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