Descripción:
Tótem y tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de
los salvajes y de los neuróticos (en alemán Totem und Tabu. Einige
Überinstimmungen im Seelenleben der Wilden und der Neurotiker) es el título de
una obra filosófica y antropológica escrita por el médico, neurólogo y
librepensador austríaco Sigmund Freud en 1913. La obra consta de cuatro partes
y fue publicada inicialmente en la revista Imago.
Este ensayo con cuatro capítulos constituye el intento de
Freud de aplicar la teoría y el método del psicoanálisis (ya antes descritos
por él con fines clínicos) a asuntos de la antropología. La idea que motiva
este trabajo es que se podría establecer una analogía entre el desarrollo de
las sociedades primitivas y el desarrollo individual del psiquismo humano. La
tesis central de este libro queda expresada en la hipótesis de que existiría un
origen común del totemismo y la exogamia, determinados por el conflicto humano
fundamental entre el deseo y la prohibición. La ambivalencia que caracteriza la
relación con el padre en el complejo de Edipo (y en la resolución o salida del
complejo de castración) sería estructuralmente análoga al conflicto mítico que
daría origen a la cultura: el asesinato de un padre originario perpetrado por
el clan de hermanos. La cena totémica del padre asesinado simboliza también la
internalización del padre y de su autoridad o "ley". Así, la cultura
y el Superyó tendrían según la teoría freudiana un origen estructuralmente
paralelo.
La obra, en términos generales, trata de buscar una
explicación al tabú por el cual ciertas tribus antiguas y primitivas
desarrollan un temor supersticioso al incesto. El tótem es una figura que
representa la unión de un grupo, no por lazos consanguíneos, sino por
pertenecer a la misma imagen totémica, que puede ser un animal, una planta o
una fuerza natural (rayo, fuego). Esta figura totémica representaba los lazos
familiares de un grupo, en el cual no se podían contraer relaciones ya que eran
consideradas incestuosas.
Algunas tribus australianas imponían la costumbre de que el
hermano varón al cumplir su mayoría de edad, debía retirarse del hogar y no
podía sentarse a comer junto a su hermana; así, los lazos eran rotos una vez
que éste entraba en la etapa de la pubertad, y de la misma manera se alejaba de
la madre.
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